Me propusieron escribir acerca de cómo hemos vivido este trimestre en el Colegio Mayor, el que para mi ya es mi casa. Me pareció muy curioso porque al pensarlo me vinieron a la cabeza mil pensamientos totalmente contradictorios acerca de cómo he vivido estos meses.

La primera sensación fue de angustia y agobio ya que al principio todo era nuevo y desconocido. Cuando se dieron los primeros casos en el colegio, mi reacción fue irme a mi casa asustada por lo que estaba pasando, fue como sentirme desprotegida aquí. Pero fue pasando el tiempo y al final todas hemos aprendido a vivir en esta nueva “normalidad”, hemos aprendido a querernos de una forma no tan física, hemos tenido que cambiar algunas cosas y sobre todo hemos cuidado las unas de las otras ya que si pensábamos que alguna no lo estaba haciendo del todo bien se lo decíamos, ya que al final era para su beneficio y el nuestro.

Estos meses aquí me han enseñado a valorar las pequeñas cosas, a cuidar de los míos y sobre todo a ser responsable con mis actos. A pesar de todos los cambios he sido muy feliz y también ha sido un tiempo de reflexión ya que he echado mucho de menos a mi familia y amigos porque he tratado de no abrir tanto mi círculo por el hecho de que ya tendremos tiempo de celebrarlo cuando todo esto acabe.

Se podría decir que he vivido una etapa de evolución este trimestre ya que tenía miedo por lo que pudiera pasar, vivía con una angustia interna y me aterraba que mis actos pudieran repercutir a los míos de forma negativa, pero he conseguido volver a disfrutar de la vida siendo consciente de lo que hay, y valorando día a día la suerte que tengo.

En el Colegio me he llegado a sentir a salvo, aunque a veces me agobiaba por el hecho de pasar tanto tiempo sola pero, sin duda, en ningún lugar habría estado mejor que aquí, ya que se han preocupado por mi y he estado rodeada de todas las que para mi son mi familia, han cuidado cada detalle y han tratado de alegrarnos los días con cosas sencillas como la cena de Navidad o la cena de Apertura que aun siendo muy distinta a las de años anteriores, fui muy feliz y me hizo seguir adelante con todo.

Así que solo puedo dar las gracias por una vez más darme una lección de vida y enseñarme que todo depende de la perspectiva con la que miremos la vida. 

Alejandra Amate Rodríguez
3º de Administración y Dirección de Empresas

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